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AUTOCUIDADO

quien siembra, recoge

En cierto sentido y, dentro de un contexto que lo permita, somos responsables de nuestro bienestar. Por ello, si queremos sentirnos bien, podemos escoger la opción de cuidarnos a nosotros mismos tanto por fuera como por dentro. 

El cuidarse, tendrá para cada uno matices diferentes y serán diferentes las actividades que elijamos a la hora de dedicarnos el tiempo necesario para conseguir cuidarnos. Animo a que encuentres las actividades que te hacen sentir bien. 

Pero sí, es verdad que hay algunos aspectos comunes que satisfacen el bienestar común y que han sido investigados en diferentes estudios científicos.

BUEN DESCANSO

El sueño es reparador y necesitamos descansar bien para poder funcionar bien.

Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser más felices y emocionalmente más fuertes. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

COMER SANO

Comer bien reduce los cambios de humor, aumenta la productividad e incluso algunos alimentos pueden ayudar al organismo a reducir la segregación de la hormona del estrés (el cortisol). También algunos alimentos específicos pueden ayudarte a mejorar el estado de ánimo.

Te sentirás más equilibrado/a, con más energía, con la mente más despierta y más en forma.

REALIZAR DEPORTE

No importa cuál de ellos elijas. Cada persona es capaz de descubrir qué actividad física le hace sentir bien y con la cual poder disfrutar. De nada sirve realizar ejercicio si no se disfruta durante el proceso.

El ejercicio tiene muchos beneficios: produce una de las hormona de la felicidad (dopamina), reduce el estrés, alivia la ansiedad, previene el deterioro cognitivo....

MEDITACIÓN

Cada vez estamos incorprando en mayor medida las prácticas orientales en occidente. La meditación es una de ellas y sus beneficios se han demostrado por diferentes estudios:

  • Los niveles de ansiedad y depresión bajan.

  • Se activan algunas zonas del cerebro asociadas a los sentimientos de empatía, compasión y amor altruista.

  • Se reduce el volumen de la amígdala, la región del cerebro involucrada en el proceso del miedo.

  • Ayuda a conseguir la relajación.

  • Mejora la estabilidad emocional.

  • Mejora la atención y la concentración.